La increíble historia del hombre que excavó una catedral subterránea

Ra Paulette comenzó a excavar una pequeña capilla que ha acabado convirtiéndose en una espectacular caverna de más de 8.400 metros cuadrados

En 2005, una campaña publicitaria catapultó a la fama a Justo Gallego, un antiguo monje que había decidido levantar una catedral en el municipio madrileño de Mejorada del Campo. Aunque casi una década después, el futuro de este templo, construido con todo tipo de materiales de desecho y sin seguir ninguna clase de proyecto técnico, es más incierto que nunca, su historia continúa haciendo honor al eslogan de aquel anuncio: «El ser humano es imprevisible».
Esa filosofía puede aplicarse también a la asombrosa historia protagonizada por Ra Paulette en el desierto de Nuevo México. Según cuenta el blog del portal «Idealista.com», la historia comienza en 1985. Justo 20 años después de que Gallego iniciara las obras de su catedral, Paulette decidió retirarse a meditar al desierto, después de haber abandonado sus estudios universitarios y fracasado en varios empleos.
Allí, decidió cavar una pequeña capilla bajo la arcilla del desierto en la que poder pensar y encontrarse a sí mismo. Con la única ayuda de un pico y una pala, Paulette comenzó una obra que, 25 años después, se había convertido en una enorme catedral subterránea tallada a mano con 14 galerías que se extienden por más de 8.400 metros cuadrados.
La historia de Paulette, que en la actualidad tiene 67 años, protagoniza el cortometraje «Cave Digger (El excavador)», una cinta que ha acumulado media docena de premios en varios festivales y es una de las favoritas para alzarse con el Oscar al Mejor Documental en la próxima edición de estos galardones.
Sin embargo, Paulette no piensa viajar a Hollywood para pasear por la alfombra roja. Al igual que Justo Gallego, dedica todas sus energías a concluir una obra faraónica a la que ha dedicado casi toda su vida y que consume todas sus energías.
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