Tropas rusas capturan base aérea en Crimea, Moscú consolida control de la región

 Vehículos blindados asaltaron el sábado una base aérea ucraniana en Crimea disparando ráfagas al aire, constataron reporteros de la AFP, mientras que los jefes de la diplomacia rusa y estadounidense anunciaban un encuentro la semana que viene sobre Ucrania.
Los grupos armados irrumpieron en la base de Belbek tras haber amenazado a los soldados ucranianos en el interior para que se rindieran.
Tras las salvas de intimidación, los hombres enmascarados hicieron entrar camiones cargados de soldados, mientras apuntaban con sus armas a los ucranianos.
En otra base aérea en Novofedorivka, en el oeste de la península, la invasión la protagonizaron unos 200 hombres desarmados que gritaban “¡Rusia, Rusia!”.
Los militares en el interior lanzaron botes fumígenos, pero los militantes consiguieron alzar el pabellón de la Marina rusa en uno de los edificios, mientras fuerzas rusas contemplaban la escena en el exterior.
“¡¿Porqué no dicen nada?!” les gritó un soldado ucraniano apostado en un tejado.
Un oficial ruso entró entonces en el edificio para negociar con los ucranianos, mientras la multitud era invitada a dispersarse.
Marinos rusos tomaron también el control del único submarino ucraniano en Crimea, el “Zaporijia”, y lo remolcaron hasta la base rusa de Sebastopol.
Las fuerzas ucranianas han mantenido una actitud de resistencia pasiva ante las invasiones de militantes y fuerzas rusas en las instalaciones de la península, que votó su adhesión a Rusia la semana pasada.
Las autoridades de la península rebelde estiman que junto a las fuerzas rusas ya controlan al menos la mitad de las bases ucranianas y un tercio aproximadamente de sus navíos.
Ucrania desmintió rumores, que imputó a Rusia, de que trataría a sus soldados como desertores.
“Ningún soldado de Crimea -patriotas que no traicionaron su juramento de fidelidad a la nación ucraniana- será olvidado”, indicó el ministerio de Defensa.
Para intentar un nuevo diálogo, el secretario de Estado norteamericano John Kerry y su homólogo ruso Serguei Lavrov se reunirán al margen de la cumbre de seguridad nuclear convocada por el presidente Barack Obama en La Haya a partir del lunes.
Pero Obama también convocó por separado a los países del G7 y a los de la Unión Europea (UE), en un primer aviso para Rusia de que ya no cuenta como miembro del club de potencias mundiales.
En una muestra de apoyo a Ucrania el canciller alemán Frank-Walter Steinmeier y el primer ministro canadiense Stephen Harper viajaron a Kiev, ambos con mensajes claros para el vecino ruso.
El referéndum en Crimea fue una “tentativa de dividir a Europa”, dijo Steinmeier.
“No podemos aceptar esas circunstancias y no podemos permitir que se repita el derrame de sangre” dijo el canciller ante la prensa al término de una entrevista con el primer ministro ucraniano Arseni Yatseniuk.
Ucrania tiene ante si “un camino largo y difícil”, añadió.
Harper, el primer líder del G7 en visitar Kiev desde el inicio de la crisis, añadió tras llegar a la capital ucraniana que el líder ruso Vladimir Putin “ha socavado la confianza internacional”.
Ucrania cedió en 1994 sus armas nucleares a cambio de la garantía rusa de que respetaría sus fronteras.
Kiev también se enfrenta a la agitación separatista prorrusa en el este de Ucrania. Una nueva manifestación tuvo lugar el sábado en Donetsk, la gran ciudad industrial de la región, con la asistencia de unas 3.000 personas, constató una periodista de la AFP.
Ucrania vive también su propia agitación política. El movimiento paramilitar Pravy Sektor, que se destacó durante los enfrentamientos que llevaron al desplome del régimen prorruso, anunció el sábado su conversión a partido.
“El partido será un instrumento en el campo político como el kalachnikov lo es en el campo militar”, explicó un responsable de la formación, Andrei Denissenko, en un video colgado en Youtube.

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