Dos profesores estadounidenses encuentran la fórmula para revivir a los muertos

El método, que hasta ahora solo ha sido probado en animales (con un éxito del 90%), consiste en drenar toda la sangre del cuerpo, reemplazarla por una solución salina y congelarlo (20°C menos de la temperatura normal corporal) una vez que el corazón del sujeto haya dejado de latir. Después de tratar la lesión, se vuelve a bombear la sangre por las venas y el cuerpo se va calentando poco a poco.

La animación suspendida es una técnica para ganar tiempo. Una vez que la persona ha fallecido, cada minuto que pasa, la falta de óxigeno en los órganos va matándolos. Por el estado de congelación, el metabolismo del cuerpo está detenido, no se necesita sangre para mantener vivas las células y la solución salina es la manera más rápida de enfriar al paciente. De este modo se pueden tratar las lesiones que han provocado la muerte e intentar reanimarlo devolviéndole la temperatura normal.

«En cuanto se empieza a bombear la sangre el cuerpo se pone rosado», asegura Rhee. «Es raro, a los 30°C el corazón late una vez, de la nada, y luego continúa haciéndolo y recupera el pulso a medida que se calienta».

Aseguran que, asombrosamente, los animales con los que han experimentado han mostrado muy pocos efectos secundarios al despertar. «Están un poco confundidos, pero después de un día vuelven a la normalidad».

La noticia surgió cuando Rhee y Tisherman aseguraron que estaban preparados para actuar en seres humanos, aunque sólo se practicaría en malheridos cuyo corazón hubiera dejado de latir y que esta fuese su última vía para volver a vivir .

‘Animación suspendida’

Tisherman utiliza con mucho cuidado el término ‘animación suspendida’. «Es importante que la gente sepa que no se trata de ciencia ficción, que debemos experimentar científicamente y con disciplina antes de poder usarlo como un método para evitar que la gente muera».

Las ideas de Tisherman de rescatar de la muerte a las personas que están al borde de ella comenzaron en la facultad de medicina, donde fue alumno de Peter Safar. En los años 60, Safar fue pionero en Resucitación Cardiopulmonar (RCP), el procedimiento de masaje cardíaco que usamos hoy en día para reanimar el corazón.

Reanimar el corazón es sólo la mitad de la batalla que libran los médicos, aunque la falta de oxígeno tras un paro cardíaco puede causar serios daños en los órganos vitales del cuerpo, el cerebro en particular. «Cada minuto que pasan esos órganos sin oxígeno los va matando», explica Tisherman.

Entre la vida y la muerte

Tisherman cree que la muerte es un punto subjetivo en el que los doctores dejan de intentar resucitar al cuerpo, pero, incluso entonces, algunas personas han logrado regresar a la vida.

«Si un paciente viene a nosotros dos horas después de morir no podemos devolverle a la vida», asegura Peter Rhee. “Pero si se está muriendo o acaba de morir y le suspendes, tienes la oportunidad de devolverle a la vida después de arreglar sus problemas estructurales».

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