EE.UU: El empleado de una morgue confiesa que tuvo sexo con más de 100 cadáveres

Kenneth Douglas. TIME

Atracción sexual hacia los cadáveres. Esa es la definición más básica de la necrofilia. Se trata, como su propio nombre indica, de una parafilia, es decir, un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en el sexo en sí, sino en alguna otra cosa o actividad que lo acompaña. En este caso, la cópula con seres sin vida.

Algo parecido es lo que debió sentir Kenneth Douglas, un estadounidense sexagenario que acaba de admitir que durante los años que trabajó en una morgue en Ohio, entre 1.976 y 1.992, mantuvo relaciones sexuales con más de 100 cadáveres de mujeres.
“Solo quería subirme encima de ellos y bajarme los pantalones”, declaró Douglas durante el juicio. Fue arrestado y condenado a prisión en 2.008 por “abuso flagrante” en los casos de tres jóvenes: Karen Range, Charlene Appling y April Hicks. Sus prácticas necrofílicas salieron a la luz cuando el asesino de la primera apeló su condena, ya que admitió haber matado a la chica, de 19 años, pero negó haberla violado. Entonces los investigadores descubrieron que la joven había sido violada cuando ya estaba muerta y que el responsable era el empleado de la morgue Kenneth Douglas. La prueba que lo condenó fue el semen que hallaron en su cuerpo gracias a las pruebas de ADN.
Sin embargo, a medida que fueron avanzando las investigaciones, la Fiscalía detectó más casos, hasta que en agosto pasado Douglas se desmoronó y confesó frente al juez. En total fueron más de 100, dijo, y admitió que la mayoría de las veces veces estaba bajo los efectos del alcohol y las drogas. “Si no hubiera estado alcoholizado cuando iba a trabajar, nunca lo hubiera hecho. Me gustaba drogarme con crack y beber alcohol antes de llegar a mi trabajo”, dijo.

AQUILES Y PENTESILEA

El acto sexual con cadáveres está considerado como algo socialmente inaceptable. Se presupone que la persona no habría consentido ese acto cuando estaba viva y todas las sociedades lo consideran, como mínimo, una falta de respeto y una profanación. En España, por ejemplo, está castigado en el código penal con pena de prisión de tres a cinco meses o multa de seis a 10 meses.
Pero lo cierto es que, aceptado o no, la relación entre amor, deseo y muerte es un tema frecuente en la  cultura occidental. Un buen ejemplo es la leyenda griega de la Guerra de Troya, en la que el héroe Aquiles mata a Pentesilea, la reina de las amazonas. Ya muerta, Aquiles le levanta el casco y, al mirarla, quedó tan sobrecogido por su belleza que se puso de luto por su muerte. Uno de sus soldados, Tersites, lo ridiculizó por esto y le acusó abiertamente de necrofilia, por lo cual Aquiles le quitó la vida. En algunas versiones, en cambio, la acusación de Tersites no es infundada, ya que Aquiles habría quedado tan sobrecogido por la belleza de Pentesilea que habría sido incapaz de contener su lujuria, incluso después de su muerte.

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