La adrenalina y el peligro del sexo en lugares públicos

Los baños públicos en restaurantes y discotecas son algunos de los más apetecidos.

Muchos jóvenes siempre están buscando una nueva experiencia sexual que probar y una de ellas es hacerlo en un excitante lugar donde se corra el riesgo de ser pillados. Tener relaciones sexuales en ascensores, playas, baños de discotecas y hasta parques se ha vuelto una nueva prueba, fantasía o deseo de los jóvenes.

La sexóloga Nereyda Lacera asegura que el hecho de querer practicar este tipo de relaciones no significa que tengan alguna desviación sexual pues “es solo una etapa de experimentación, es algo solo por el momento donde sienten excitación por el miedo de ser descubiertos”.
A pesar que es solo una experiencia que muchos buscan por aumentar la pasión, algunas personas incurren en una obsesión y creen que si  no lo hacen en lugares donde pueden ser ‘pillados’ no será igual de excitante.
Lacera asegura que esta es una práctica más que todo de los jóvenes universitarios pues es la edad apta para experimentar, pero hay que tener igual consideración y actualmente con las redes sociales es un riesgo, pues un video o una foto puede llegar a internet.
Cárcel y multa
Es indispensable resaltar que esta práctica no es recomendable pues sigue siendo una ofensa pública que puede ser castigada con 24 horas de cárcel, la firma de un compromiso ciudadano y una multa de hasta dos salarios mínimos. Por su parte, el Código Nacional de Policía establece que: “El que en sitio público o abierto al público ejecute hecho obsceno, incurrirá en arresto de uno a seis meses”.
Lugares más populares.
Carro: un sitio que ofrece cierta seguridad y resguardo contra el clima, pero que igual puede ser descubierto, sobre todo, si no se tienen las ventanas polarizadas.
Piscina o playa: Aunque es un lugar erótico y propenso para experimentar nuevas posturas también puede ser demasiado obvio y propenso a ser pillados por una cámara o voyeurista imprudente.
Cine: Definitivamente para muchos la oscuridad y privacidad de los últimos asientos del cine son perfectas para un encuentro. Además que los sonidos ayudan a ocultar cualquier otro tipo de ruidos que no sean de la película.
Calle y parques: la simple idea de que alguien los pueda ver es lo suficientemente excitante para muchos.
Baños públicos o ascensores: estos son algunos de los más usados por el desorden, el movimiento y sobre todo el ruido que permite ‘camuflar’ más cualquier actividad. Por ser lugares tan encerrados y que en cualquier momento cualquier persona puede entrar y descubrirlos se suman a la lista de excitantes y peligrosos lugares.

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