¿Qué pasa con el sexo si tengo cáncer de mama?

Los expertos lo dicen, las investigaciones lo avalan, y la realidad lo demuestra: cáncer y sexo no son incompatibles. Lo importante es abordar el problema de frente y no mantenerlo en silencio. Es importante tener en cuenta estas premisas ya que ciertos fármacos, como son los inhibidores de aromatasa, pueden tener efectos negativos en la sexualidad.

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Los inhibidores de aromatasa son una clase de fármacos que se utilizan normalmente para tratar, entre otros, el cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que pueden tener efectos negativos en la sexualidad. Ahora, una reciente investigación publicada en Journal of Sexual Medicine ha querido abordar si existen este tipo de problemas durante los dos primeros años del tratamiento y si, además, estos problemas conducen o no, al abandono del tratamiento.
Las conclusiones señalan que la mayoría de estas mujeres presentan problemas sexuales que causan angustia y son difíciles de resolver, sin embargo, la mayoría de ellas sigue con el tratamiento y una minoría cesa su actividad sexual. Desglosando un poco más los resultados, se muestra que de las 129 mujeres (tenían 63 años de edad media) que respondieron los cuestionarios, el 93% se mostró disfuncional, según una escala de medición sexual. Y de ellas, el 75% sentía angustia por estos problemas. Bien es cierto que, según este estudio, antes de empezar el tratamiento con inhibidores de aromatasa, sólo el 52% de las mujeres eran sexualmente activas. De ellas, casi el 80% desarrolló un problema sexual, pero más de la mitad (52%) tomaron medidas para resolverlo.
Disfunciones sexuales
Los hallazgos de esta investigación concuerdan bastante con lo que sucede en la realidad de las consultas. La doctora Laura García Estévez, responsable de la Unidad de Mama de HM Sanchinarro (Madrid), afirma que, efectivamente, existen ciertos problemas. “A la consulta, las mujeres suelen venir quejándose de sequedad vaginal, que les impide tener relaciones sexuales satisfactorias y, en ocasiones, también de perdida de la libido”.
Por su parte, Margarita Feyjóo, jefe de Servicio Oncología del Hospital Sanitas La Moraleja, mantiene que “si entendemos la disfunción sexual como la dificultad durante cualquier etapa del acto sexual, tanto para realizarlo como para disfrutarlo, las disfunciones que pueden experimentar estas mujeres pasan desde una disminución de la libido, disminución de excitación sexual, rechazo al contacto físico, sequedad vaginal con relaciones difíciles y dolorosas, y trastornos del orgasmo”.
Aproximadamente, un 55-65% de los cánceres de mama son hormonosensibles, explica García Estévez. Es decir, son tumores que, en cierta medida, se alimentan de los estrógenos que las mujeres tenemos en sangre. Por tanto, estas pacientes serán susceptibles a recibir un tratamiento basado en inhibidores de la aromatasa. No obstante, aclara la especialista, hay que puntualizar que sólo las mujeres postmenopáusicas son las que pueden recibir estos tratamientos. Estamos hablando de un porcentaje elevado ya que actualmente, el cáncer de mama todavía sigue siendo más frecuente en mujeres de edades avanzadas.
“Prácticamente, todas las mujeres postmenopáusicas con cáncer de mama con receptores hormonales reciben en algún momento tratamiento con inhibidores de la aromatasa”, comenta Feyjóo. Sin duda, y por regla general, la menopausia hace que las mujeres experimenten cambios físicos y emocionales que afectan a su sexualidad. En las pacientes con cáncer de mama y en tratamiento con los fármacos mencionados, los cambios de la menopausia, mantiene esta facultativa, son mayores. Pero la reflexión debe ser la misma que para las mujeres sanas que inician su menopausia. La clave, dice, es querer: “Cada mujer debe plantearse si desea seguir una vida sexual activa y, si es así, habrá que solucionar los problemas si existen. Lo primero es la reflexión personal, después reconocer si hay problemas y por último, pedir ayuda para identificar éstos y solucionarlos”.
Sexo y cáncer son compatibles
Pese a todo, es muy importante que las personas con esta enfermedad sepan que sexo y cáncer son compatibles. Tal como indica Vanesa Jorge, psicooncóloga de la Asociación Española contra el Cáncer (Aecc), en primer lugar, las pacientes deben conocer las consecuencias de los tratamientos y de la situación emocional que están atravesando, ya que después de un tiempo los tratamientos pueden desaparecer. En segundo lugar, saber que pueden mantener relaciones sexuales satisfactorias, aunque puedan haber cambiado determinados aspectos de su sexualidad. “Sea cual sea el tratamiento de su cáncer, la sensibilidad sexual permanece casi siempre”, afirma.
Bien es cierto que cada mujer es un mundo y vivirá su sexualidad de forma particular pero, sobre todo, en base a cómo haya sido antes del tratamiento, “a la que era antes del diagnóstico, de su relación de pareja hasta ese momento, de su relación consigo misma y de su concepto propio de la sexualidad”, señala Feyjóo. La sexualidad siempre cambia pero también es verdad que es un aspecto que, por regla general, reparan en él cuando ya han asimilado el diagnóstico y han superado la quimioterapia, si se administra.
“Cuando la mujer empieza recomponerse, empieza a considerar de nuevo su vida sexual de verdad y a ser consciente de los cambios. Para la mayoría hay algún problema pero, sólo una minoría, decide activamente enfrentarse a ellos y solucionarlo”, explica esta profesional.
Lo fundamental, por tanto, es tratar el tema, no es esconderlo. “Casi un 50% de las mujeres con cáncer de mama tiene algún tipo de disfunción sexual. Bien promovida por el tratamiento, por el cambio en la imagen corporal o por el propio diagnóstico de cáncer. Por lo que es un tema hay que hablarlo en la consulta. En primer lugar, para que sepa que es algo normal y no es ningún bicho raro”, comenta por su parte García Estévez. El silencio es el peor enemigo de una sexualidad sana y placentera. Según comenta Jorge, la comunicación es crucial: “Compartir los sentimientos, expresar las preocupaciones, así como las preferencias, les ayudará a tener unas relaciones más satisfactorias”.
Por su parte, aquellas pacientes que no tienen pareja estable suelen sentir mucha inquietud acerca de una posible relación sexual y pueden aislarse por temor al rechazo. En estos casos, recomienda la experta de la aecc, “deben recordar hay que valorarse por quienes son y no por lo que les ha pasado, tomarse un tiempo y cuando lo consideren oportuno, intentar iniciar relaciones que le resulten satisfactorias”.
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